Global Metal: “los chicos son chicos y todos quieren gritar”.

global-metalSam Dunn hizo lo que todo metalero que haya estudiado más allá del bachillerato siempre quiso hacer, “algo metalero” que no sea solamente música. Finalmente actos metaleros pueden ser muchos, incluso cuando estudié comunicación social lo hice con la firme intención de producir algo, en lo cual, claro está, fracasé. Ahora, después de muchos años, estudio filosofía, y si bien no creo que produzca algo de metal allí, tengo la convicción de que esa idea nació en los días en que en vez de libros lo que leía y traducía eran las letras fotocopiadas de los discos de Metallica, Iron Maiden, Judas Priest, Megadeth, Voivod o Testament. Es decir, a la par de la música me interesaban las ideas, así fueran simples o complejas, conformistas o provocadoras.

Sam Dunn en el 2008 investigó algo que en 1991 a mi también me inquietaba, y eran las redes internacionales underground que nos llevaba a escribirnos cartas en inglés secretarial con desconocidos en alguna parte de Inglaterra u Holanda, confiar algunos dólares y obtener al cabo de dos meses alguna pasta extraña que luego resultaba ser tremenda joya. Así conocimos a Autopsy, Hideous Mangleus, Sore Throath, Righteous Pigs, Nomed, Carcass, entre otros. Seguramente así algunos europeos de mi edad conocieron a Masacre, La Pestilencia, Confusion e Inquisition. En esa época nadie tenía computador y nunca soñamos que habría una vaina llamada Internet y que hiciera lo que la Internet hace.

En Cali nunca nos pareció posible que a Colombia llegara alguna banda importante, quince años después, en Bogotá, se pueden juntar cuatro bandas de primer orden (Maiden, Dio, Arch Enemey, Anthrax) antes privilegio de brasileros y argentinos.

El documental Global Metal de Sam Dunn, me resultó más emocionante que el Metal: A Headbanger’s Journey, que sin duda es de los trabajos más importantes que se han hecho en cuanto cultura metal. ¿Como existe un área en comunicación que se llama “divulgación de la ciencia” uno podría inventarse algo así como “divulgación de la cultura metal”?

Dunn nos provee un panorama global de cómo el metal, desde hace rato, se ha desbordado de Occidente y ha bañado a su modo lugares tan disímiles como India, China, Brazil, Iran, Israel, Noruega (en M:AH’J) e Indonesia. Lo más interesante que nos muestra el documental es que finalmente el metal no es solamente un producto que se disfruta por igual, sino que éste es asimilado, convertido, transformado y devuelto con otras significaciones, estéticas y sonidos. Sin embargo, y contradictoriamente a este juego de diversidad, cuando Dunn le pregunta a Bruce Dickinson si no le sorprende que a través de la música de Maiden tanta gente de partes tan diferentes se puedan conectar, él responde, que después de tantas giras nada lo sorprende pues finalmente “los chicos son chicos y todos quieren gritar”.

El metal es un asunto tan personal como colectivo. El metal es un buen contra-ejemplo para tercos comunitaristas, quienes a veces creen que el proceso de desvinculación del individuo de su entorno grupal produce seres egoístas y vulnerables.

Toda tradición es coercitiva, conservadora y estática. Gracias a la posibilidad moderna de saber cómo se vive en otras culturas, jóvenes de Irán, India e Indonesia se dan cuenta de que hay otras formas de ser, que hay jóvenes que no tienen que casarse a los 18, que pueden independizarse, no ir al ejercito ni hacerse matar por una religión o un país.

Es cierto que no todo en la cultura metal es búsqueda de libertad y desahogo simbólico (hay quienes a través del metal expresan fundamentalismos nacionalistas o religiosos), pero es posible creer que para algunos jóvenes el metal es una fuerza que ayuda a romper vínculos, cuestionar los dogmas de la tradición.

El metal a largo plazo es un motor constructor de una nueva sensibilidad, una comunidad más amplia, menos dogmática, más lúdica, más erótica, no territorializada ni basada en criterios étnicos.

Después de haber absorbido tanta teoría anticolonialista debo reconocer que hay cosas que amo profundamente de haber nacido bajo la influencia directa de Occidente. El rock en su forma metal, diría yo, es uno de los elementos más interesantes y liberadores  de la cultura popular que ha nacido en este Occidente tan criticado y satanizado.

¡ Larga vida al metal!!

2 comentarios

  1. Esta obra de Sam Dunn que comentás tiene que ser interesante, gracias por el dato. A mí Headbanger’s Journey me gustó muchísimo, creo como vos que es una de las mejores obras que se hicieron en cuanto al tema, sino directamente la mejor. Se nota que es un documental dirigido no sólo por alguien que entiende, sino que le gusta lo que hace. Sam Dunn, por otro lado, no es un mero metalero, sino un antropólogo que decidió aplicar sus estudios y metodología a un tema considerado menor, que de menor no tiene nada. Basta para darse cuenta lo que contás acerca de la influencia del metal en las diferentes culturas.
    Un abrazo.

  2. Estuve pillando el video en you tube. Bastante bueno.
    Interesante conocer la onda en paises como La India.
    Bacano tambien la forma como el man cuenta la historia, sin pretensiones, solo mostrando lo que ve… Yo pienso que es un video no solo para metaleros, de hecho creo que seria muy interesante que aquellos que no gustan del genero o que abiertamente dicen odiarlo lo pillaran.
    Un abrazo pez.

Escribe un comentario