Últimamente he estado recogiendo películas de corte histórico, evidentemente no producciones súper actuales, sino cogiendo de aquí y acullá. Hoy que fui donde uno de mis proveedores de películas piratas, una sensual madre soltera, que si bien no es tan bonita resulta bastante simpática y localmente convocante, me encontré con los Fantasmas de Goya, película de Milos Forman, que pensé que solamente por el hecho ser sobre Goya y haber visto algunos cortes interesantes, iba a resultar buena e ilustrativa.
Y sí. Al comienzo como que el asunto iba bien. El tipo que hace de Goya, Stellan Skarsgard, más o menos convincente aunque un poco débil de carácter; el ambiente de la curia y la idea de revitalizar la cacería de brujas, algo bien; Inés, angelito que pintaba Goya (Natalie Portman), se va a una Taberna de mala muerte, aunque raro porque ella es adinerada, (es alternativa la chica) y allí le ofrecen comida, entre los platos un lechón desagradable que parece prestado de La Piel (película italiana), pero ella no quiere cerdo y lo rechaza con desden, de allí que los paranoicos uribistas, ¡perdón! los “sapos” de la inquisición, la vean como sospechosa de judía y entonces la acusan ante el tribunal donde la torturan hasta que la pobre niña confiesa (sin que lo veamos) que sí practica ritos judaicos, pues por evitar el dolor de la tortura cualquier cosa se dice; El padre Lorenzo (Javier Bardem), que se debate entre su fanatismo religioso y su sensibilidad por el arte, resulta torturado por el padre de Inés, quien lo obliga a firmar una absurda confesión donde se afirma que el religioso es hijo de un gorila y una orangután, (la mejor parte de la película) lo cual de ser llevado a sus patrones eclesiales le traería problemas, donc, en medio del chantaje, debe tratar de interceder por la niña Inés, pero no puede, pues la iglesia es inclemente, aunque sí puede darle a ella, quien duerme desnuda en un rincón de la sucia mazmorra, un poco de apasionado y apretado afecto; y la cosa sigue, pasan vainas tan interesantes como inverosímiles y tan mal contadas que no vale la pena comentar más ….
No puedo creer que alguien tan afamado como Milos Forman haga una película tan defectuosa, pues después de los primeros cuarenta minutos, digamos interesantes, con caídas en el camino, la película se pierde. En serio. La película se pierde. Se nota en los diálogos (¿qué estabas haciendo en ese momento Carriere?), en los planos absurdos del traductor del ya sordo Goya, quién más que el gran artista, ahora parecía un estudiante de comunicación social o cine, que por casualidad de la vida se topa con una sorprendente historia de “intriga y pasión” (la de Inés con Lorenzo) y en vez de una MiniDV para registrar esta “chiva” debe hacerlo por medio de grabados y grabados. Película totalmente hecha a tirones, a retazos, como un collage a conjunto por parte de los estudiantes menos atentos de la clase.
Lo pienso. Una cuestión perdonable para un principiante pero no para gente con tanta, tanta experiencia. Esa ha sido la reflexión más importante.
No sé, no me cabe en la cabeza aún esto.
Se me ocurre que todo fue un experimento, un poco como eso que a veces hacía magistralmente Rohmer: empezar una película y construir el guión de acuerdo a las contingencias de los hechos, un poco al azar. Sólo que Rohmer, como sabe que es arriesgado, no involucra presupuestos millonarios, pues Rohmer necesita pocas cosas para hacerme feliz. Entonces estos tipos (o tíos si estás en la península) empiezan la peli, Goya pintando, que la iglesia, que la inquisición y entonces en la escena de la taberna iba a resultar que Inés iba a comer y beber excesivamente, entonces borracha -¿vamos a ver qué pasa, coño?- Pero, le ofrecen el lechón y ella lo rechaza, claro,
-!cómo no lo habíamos pensando, ¡joder!, (o ¡shit!) Natalie Portman es judía- y bueno, ahí tenéis el primer giro dramático y así se resuelve todo lo demás. Quiero pensar que el Padre Lorenzo se aprovecha de Inés como algo medio planificado y no fue que Bardem, aburrido de tanta inconsistencia, no se pudiera controlar ante las nalguitas en flor de Natalie. Y así la película continúa hasta que claro, Milos Forman mete la cuchara y para terminar la película dice – ¡Yes, England rules! Y entonces los ingleses, como vaqueros del Oeste, liberan a mi tatarabuela España, y sin violar como hicieron los sucios franchutes.
Río y friego por no llorar, porque de verdad esperaba una buena película.
PD: Lo mejor: La puesta en escena de las técnicas de Goya.
Lo peor: El primerísimo primer plano de los labios de Goya y Francisco cuando
discuten sobre quién es más “ramero” de los dos. Pareciera que la
cámara quedo sin camarógrafo y al chico de los refrescos le dejaron
grabar esa escena.
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