“…Como neotene, continúo presentando toda mi vida, no los rasgos de los antropoides adultos de la ramificación principal, sino los signos de sus fetos. Como neotene, sufro de una prematuración original que perdura toda mi vida y acarrea un retardo general de mi desarrollo. Mi pequeño soma de neotene está retrasado respecto a lo que está escrito en el gran libro de mi germen. Mi desarrollo físico lentificado ya no realiza las posibilidades inscritas en mi germen. El curso de la vida de mi vida de neotene está marcado por la lentificación: extensión desmesurada de la infancia que ocupa casi una cuarta parte de la existencia, inmadurez craneana, retardo sexual…
Por supuesto, Bolk no fue escuchado. Se burlaron de él y sus teorías fueron tomadas en broma durante decenas de años antes de ser suficientemente enmendadas hace poco, vaciadas de todo posible resabio racista (los Blancos son más neotenes que los Negros) y relanzadas de esta manera, particularmente desde los trabajos del gran bioantropólogo americano Gould.
Porque era preciso que yo fuera el rey de la creación, su coronación, su apoteosis. Si yo no era el hijo querido de los dioses tan celebrado, tan esperado, tan anunciado, por lo menos era preciso que fuese la coronación del proceso natural. Pero que un neotene jodido pretendiese instalarse en el trono de la Creación, ¡era demasiado! Dirígete, mi hermosa amiga, hacia nuestra biblioteca, y abre El origen de las especies en el capítulo VI. Verás que Darwin, en su inmenso genio, había concebido la hipótesis de una posibilidad neoténica. No obstante, no pudo admitir esta hipótesis más que como una regresión eventualmente aplicable a los seres de metamorfosis como las mariposas y los batracios, pero en ningún caso a mí mismo: «Se sabe actualmente que algunos animales están aptos para reproducirse en una edad muy precoz, aun antes de haber adquirido sus caracteres adultos completos; si esta facultad llegase a tomar un desarrollo considerable en una especie, es probable que el estado adulto de tales animales se perdiese tarde o temprano; en ese caso, el carácter de la especie tendería a modificarse y a degradarse considerablemente, sobre todo si la larva difiriese mucho de la forma adulta.».
(…)
Fue un extraño pececito reptíleo pescado en el s. XIX en uno de los lagos mexicanos en donde pulula, bonito como una estatuilla china, de cuerpo diáfano prolongado por patas de increíble fineza, provisto de una cara ausente iluminada por dos ojos de oro transparentes enmarcados por finas branquias rojas como un coral, el que puso fin a este hermoso sueño.
Este pececito que los mexicanos llaman ajolote y que se lo bautiza axolotl, fue llevado a París. Y, unas semanas más tarde, se encontró a cambio una salamandra marmórea adaptada para la vida aérea, conocida ya con el nombre de amblystoma tygrinum… Mucho más tarde, vino a la mente la idea de administrarle hormonas tiroideas a esas bestezuelas. Y se vio como el axolotl perdía sus branquias, desarrollaba la respiración pulmonar y abandonaba la vida acuática. Sólo entonces se entendió lo que había sucedido. Algunos batracios conservan una forma larvaria durante toda su vida y hasta pueden llegar a reproducirse y perpetuarse de esta testaruda forma sin llegar a alcanzar jamás el estado adulto.
En los lagos americanos, el axolotl llega al estado de amblístoma mientras que en los lagos mexicanos, se fija definitivamente hasta el punto de reemplazar al amblístoma. Es cruel para los sabios, pero es así: el axolotl deja de recapitularse en el camino. No sólo la formación del individuo cesa en un cierto estadio de desarrollo sin alcanzar la perfección salamandresca de la forma adulta, sino que, además, esta forma transitoria se estabiliza y da lugar a una nueva especie capaz de reproducirse y de transmitir esta forma juvenil así fijada.
Con esta transmisión de caracteres juveniles normalmente transitorios, el concepto de neotenia toma una dimensión muy diferente. Empieza a caracterizar ya no un simple fenómeno ontogenético, un accidente ocurrido en algunos amblístomas de los lagos mexicanos, sino un hecho filogenético: el desdoblamiento de una especie”
Tomado de : CARTA SOBRE LOS NEOTENES, LOS AXOLOTL Y LAS VENUS DE BOTERO [Tomado de: Lettres sur la nature humaine à l´usage des survivants [Cartas sobre la naturaleza humana para uso de los sobrevivientes] de Dany- Robert Dufour. Calmann-Lévy, 1999. Cap. 1, págs. 17 a 35.
Traducción al español por Pio Eduardo Sanmiguel]
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Entrevista a Dany – Robert Dufour
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