Rorty y las jirafas

“No tratar las creencias ni las palabras como representaciones, sino las primeras como hábitos de acción y las últimas como herramientas, es dejar sin sentido a la pregunta por si se está descubriendo o inventando, haciendo o encontrando. Es inútil dividir de esta manera la acción de organismo y el medio. Veamos un ejemplo. Normalmente decimos que una cuenta bancaria es una construcción social, no un objeto del mundo natural, mientras que una jirafa es un objeto del mundo natural y no una construcción social. Las cuentas bancarias se hacen (se inventan), las jirafas se encuentran (se descubren).

Ahora bien, la verdad de este enfoque se limita simplemente a que sin la existencia de los seres humanos, habría habido igualmente jirafas, pero no cuentas bancarias. Pero esta independencia causal de las jirafas respecto de los seres humanos no significa que las jirafas sean lo que son con independencia de las necesidades y los intereses humanos.

Por el contrario, describimos las jirafas tal como las describimos, debido a nuestras necesidades e intereses. Hablamos un lenguaje que incluye la palabra “jirafa” porque hacerlo conviene a nuestros propósitos. Lo mismo ocurre con palabras como “órgano”, “célula”, “átomo” y tantas otras, nombres de las partes que están hechas las jirafas, por así decirlo. Todas las descripciones que damos de las cosas son descripciones adaptadas a nuestras finalidades.

Los pragmatistas sostenemos que no tiene sentido afirmar que algunas de estas descripciones recogen “especies naturales”, que cortan la naturaleza por sus articulaciones. La línea divisoria entre una jirafa y el aire que la rodea es muy nítida para un ser humano interesado en cazar para obtener carne. Para una hormiga o una ameba usuarias de lenguaje o para un viajero espacial que nos observara desde muy arriba, esa línea no sería tan neta y no está claro que en esos casos fuera necesaria ni hubiera en el lenguaje una palabra para designar jirafa. Más en general, no está claro que algunas de las millones de maneras de describir el fragmento espaciotemporal ocupado por lo que llamamos “jirafa” se aproxime más que ninguna otra a que las cosas son en sí mismas. Precisamente porque parece inútil preguntar si una jirafa es en realidad una colección de sensaciones reales posibles de los órganos sensoriales humanos, o si es en realidad algo más, nunca tendremos necesidad de preguntarnos si la describimos como es en realidad. Lo único que necesitamos saber es si alguna otra descripción pidiera ser más útil a nuestros propósitos.

Que las descripciones sean relativas a las finalidades es el principal argumento de los pragmatistas para su visión anti- representacional del conocimiento, esto es, la idea de que la investigación tiende a nuestra utilidad más que a una rigurosa explicación de cómo son las cosas en sí mismas”.   Richard Rorty

Tomado de: Debate sobre la situación actual de la filosofía

Jósek niznik y John T. Sanders (eds.)

Cátedra, Madrid, 2000, pags 61-62

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