Melodrama / SINOPSIS: Petra von Kant es una diseñadora de moda, recientemente separada de su marido, que vive con su secretaria-esclava Marlene (personaje simbólicamente mudo). Cuando su amiga y confidente Sidonie le presenta a Karin, una joven de origen humilde, se enamora locamente de ella y le promete que va a convertirla en una famosa modelo. Sin embargo, la bella aspirante la abandona poco tiempo después para reunirse con su marido, que se encontraba en otro país y que acaba de volver a Frankfurt. Petra cae entonces en una profunda depresión que la hace estallar de rabia delante de su hija, su madre y Sidonie. (FILMAFFINITY)
Abro seriamente el cuaderno Fassbinder, después de muchos años de haber visto El Matrimonio de María Braun. Esperar ver algún día la obra de Fassbinder es algo similar a saber que en algún momento uno se leerá alguna de las novelas de En busca del tiempo perdido de Proust o la Educación Sentimental de Flaubert. Es decir, algún día uno se enfrentará con seriedad y concentración a una gran obra, en este caso yo empiezo trasnochadamente con Rainer Werner Fassbinder.
Las amargas lágrimas de Petra von Kant es un drama oscuro, clasicista, de una belleza perezosa y de unas psicologías magistralmente expuestas, con el necesario plus teatral para que los menos perspicaces entiendan de qué se trata (así luego se quejen pretenciosamente de sobreactuación de dos de las mejores actrices alemanas).
La historia da cuenta de cómo el amor a veces es una relación establecida sobre los huecos emocionales o las necesidades concretas (allí discutiríamos si se trata de amor), lo cual conllevará a la exacerbada ilusión o el devastador paisaje de la no correspondencia. En esta situación es posible caer en el desespero, la locura. El desamor arrastra avasallante todo el sentido de mundo que hemos construido dejándonos en el peor de los infiernos. Luego, en la desnudez, todo se aclara aparentemente y el viaje se reinicia, posible y aconsejablemente siendo otra persona. Hay otras que se resistirán, como el caso de Marlene.
En cuanto a la puesta en escena, pues magistral. Una película que no sale de una habitación – taller, pero tan ricamente decorada que Fassbinder se da el gusto de explorar encuadres y planos secuencia fascinantes. Una película que transcurre el 70% sobre una cama y la única escena de sexo es la protagonizada por dos estáticos maniquíes da cuenta de la riqueza textual y visual de la película.
Es una película obscuramente bella.
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Fugitivo,
he llegado por casualidad a tu blog y no puedo sino felicitarte por el comentario que has escrito a esta maravillosa película de Fassbinder. En cierto modo, y ya que estás a punto de meterte en la filmografía de un director personalísimo y exigente, me gustaría decirte que Petra von Kant es una de las heroinas fassbinderianas por excelencia: sabe qué ocurre, sabe por qué ocurre, se conoce a sí misma e intuye qué son y qué quieren los demás, pero es incapaz de huir de la perdición; su sabiduría no le permite escapar de la negrura que le es intrínseca, una negrura que surge de sí misma y que la envuelve a ella – y a todo lo que la rodea – con fatalidad y desespero. Ese final, pues, en el mundo de Fassbinder es casi un cliché, de tan inevitable como resulta. No puedo sino estar de acuerdo cuando haces referencia a la exposición total y alucinante de la psicología de los personajes, y la lucha de poderes, de deseos, de miedos y de vacíos a los que se ven abocados por el simple hecho de relacionarse. El silencio de Marlene es, en este sentido, más elocuente que cualquier texto que pueda escribirse sobre él.
Nada más por mi parte. Sigo paseándome por el espacio.
Un saludo
Igual agradezco tu comentario. Siempre se buscan diálogos interesantes sobre lo que a uno le gusta y si éstos se dan con personas sorpresivas pues es mucho mayor la satisfacción. Interesante lo que dices acerca del conocimiento que Petra tiene de lo que le pasa e inevitablemente sigue el juego. Es la consciencia de la propia perdición, pero a la vez una indecible seguridad de que se puede salir. Una apuesta perdida de antemano pero que es necesaria hacer pues la vida debe tener algún sentido. Conoceré tu blog, que visto por encima está lleno de notas y textos importantes.
Gracias.